Un paso que haría ricos a todos los argentinos


El tesoro energético de la Península Valdés que equivale a varios El Chocón y ordena aprovechar una Ley de 1975 que sigue sin cumplirse
La energía mareomotriz que podría ser producida en la Península de Valdés ayudaría, en buena medida, a reemplazar a los combustibles no renovables. Pero el lugar más propicio para instalar la usina es un santuario de ballenas francas y podría provocar una polémica con los ambientalistas. Desde hace 45 años, una ley promueve la instalación, pero jamás se llevó a cabo

Por Julio Lagos 7 de marzo de 2020
Cerca de la mitad de los lectores de Infobae tiene menos de 35 años.
Es decir que les tocará vivir la inevitable sustitución de las fuentes energéticas del mundo. Las reservas de petróleo, gas y carbón, si bien han sido y siguen siendo una palanca formidable para la economía mundial, paulatinamente se van agotando. Y eso marcará un límite físico para su utilización.
Pero además van quedando de lado por el impacto ambiental que produce la explotación de los combustibles fósiles. Eso ha generado una resistencia cultural que está muy arraigada en las nuevas generaciones.
¿Cómo se va a producir energía cuando estos jóvenes lectores alcancen la madurez? Este es el tema crucial del mundo contemporáneo, de cara a los próximos años. Científicos y políticos, historiadores y funcionarios, todos los expertos están discutiendo de qué manera se va a mitigar la producción de gases de efecto invernadero.
También la Argentina del futuro será distinta de la de hoy, en la que el 90 por ciento del consumo energético todavía depende de los combustibles fósiles. La energía hidráulica con un 4 por ciento y la nuclear, que se apunta con el 2 por ciento, participan de un cuadro que se completa con la pequeña participación de la eólica y la solar.
Pero aquí viene la gran noticia, que lejos de ser una primicia es un dato estructural de la Argentina: nuestro país podría prescindir perfectamente de los hidrocarburos porque posee todos los recursos renovables que -más temprano que tarde- van a sustituir a los no renovables.
Estamos hablando de la energía hidráulica, de la energía solar y de la energía eólica. Y también de la energía geotérmica -la del calor de la tierra- que tuvo en el país a un defensor incansable que fue el ingeniero Ítalo Simonatto, inolvidable funcionario de YPF.
Pero a todas esas fuentes hay que agregar la mareomotriz, que es la energía que resulta del movimiento de las mareas. La eterna influencia de la Luna sobre el mar produce el movimiento alternativo de pleamar y bajamar, en varios períodos a lo largo día.
Con todo derecho alguien podrá objetar esta reseña señalando que aún no hemos sido capaces de concretar la prometida panacea que es Vaca Muerta y ya estamos hablando de los sustitutos. Pero eso tiene que ver con nosotros, más que con el marco natural de nuestra geografía. En tal caso, certifica que también tenemos reserva de hidrocarburos.
Pero volviendo a los recursos renovables, hay países que tienen mucho sol. Otros, buenos vientos. Algunos, yacimientos de calor subterráneos. Y no pocos, costas con mareas propicias. Algunos países poseen una de esas fuentes, otros otra.
Argentina -en cambio- las tiene todas.
El primero que habló de energía mareomotríz en la Argentina fue José Oca Balda. Era un capitán de fragata, que en 1915 estaba al comando del buque de transporte “Patagonia”, con el que bordeó el litoral de la provincia de Chubut y llegó a la Península Valdés.
Repasemos la geografía: Península Valdés (con “s” y sin la preposición “de”) es ese curioso apéndice de 4.000 kilómetros cuadrados. que sale del territorio continental chubutense. unido por una pequeña franja de tierra que se llama Istmo Carlos Ameghino en homenaje al hermano del famoso Florentino. Ese istmo mide 35 kilómetros de largo y siete de ancho, y en su recorrido tiene arriba, al norte, el Golfo San José; debajo, al sur, el Golfo Nuevo. Esa curiosa conformación geográfica le llamó la atención a Oca Balda, quien años después escribió en su libro “Utilización de las mareas del Golfo San José”:
“Una tarde navegábamos frente a la Península Valdés y comenté con el oficial de guardia, que era el teniente Videla Dorna, las dificultades técnicas y económicas para obtener energía a bajo precio. Y mirando el Golfo Nuevo agregué que para obtener ventajas reales en el caso de que fuera posible aprovechar una fuente de energía mareomotriz, era necesario un embalse natural de proporciones gigantescas como las del Golfo Nuevo. El teniente Videla Dorna me llamó la atención sobre el Golfo San José. Bajé al camarote, tomé los datos de la carta marítima y después de un breve cálculo retorné al puente de mando para manifestarle que habíamos descubierto una fuente de riqueza nacional”.
Oca Balda -“el Ñato”, como le decían sus amigos- fue un personaje sorprendente. Estudió astronomía, electricidad, derecho internacional, balística y finanzas. Le gustaba la música clásica y tenía predilección por Wagner. Patentó 18 inventos en Argentina y Estados Unidos, tan diversos como una cocina con fuente de energía ambivalente o un lanzador de torpedos con alza para dispersión. En 1934 fundó la revista “Servir”, en la que debutó como periodista Raúl Scalabrini Ortiz. Y fue el ideólogo de la creación de la Flota Mercante del Estado, que luego concretó su amigo el presidente Ramón S. Castillo. También escribió un libro titulado “El último libertador”, en el que manifiesta su admiración por Carlos Pellegrini:
“Pellegrini fue un hombre incomprendido y hasta vilmente calumniado. Es tiempo, pues, de hacerle justicia y colocarlo en el puesto de honor que le corresponde ocupar en la historia entre los grandes libertadores. Si lograra con este modesto esfuerzo hacerlo comprender a las futuras generaciones, ya que muy poco puede esperarse de la presente, se habrían colmado mis aspiraciones.”
Lo que Oca Balda llamó “modesto esfuerzo” fue un libro de 700 páginas, que él nunca pudo ver publicado. Fue editado por sus amigos, que costearon la edición, en 1942; el autor había muerto en 1939, a los 52 años.
Desde Oca Balda en adelante siempre se destacó la ventaja natural que ofrece la singularidad geográfica de la Península Valdés.
“Este desfasaje de mareas, con una diferencia de nivel en las mejores condiciones superior a seis metros y anulándose cuatro veces por día, es una situación excepcional -única en el mundo- que presenta una posibilidad mucho más ventajosa que el cierre de los golfos”, afirma el Dr. Luis Reinaldo Fernández, de MAE Foundation.
Por su parte, el ingeniero Antonio Pedro Federico -una muy respetada autoridad en la materia- señala: “Lo más notable es el hecho de que los niveles del mar a ambos lados no oscilan simultáneamente, sino en forma casi alternativa, ofreciendo cual un fabuloso sube y baja energético, un caudal de potencia y energía que podría superar, esta última, en varias veces la de la Central El Chocón”.
Según nos explicaron, el Istmo Carlos Ameghino actúa como un dique natural que embalsa a un lado y al otro el agua de las pleamares y de las bajamares que se alternan en ambos golfos. Por lo tanto, lo que en otros países se logra cerrando las desembocaduras de las bahías con cierres o compuertas, en la Península Valdés lo regala la Naturaleza.
Para ratificarlo, el ingeniero Federico también destaca: “Las mareas en el interior de ambos golfos están desfasadas en el tiempo en un valor de cuatro a seis horas. Es justamente este desfasaje el que produce los desniveles a ambos lados del Istmo, posibilitando la presencia de un aprovechamiento electroenergético.”
Probablemente, cuando Ortega y Gasset nos dijo "¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas!” no estaba pensando precisamente en la energía mareomotriz. Pero es como si hubiese adivinado que desde aquel lejano 1915 de Oca Balda hasta aquí, se iban a suceder las comisiones de estudio y los proyectos sin que finalmente se concretara la usina de Península Valdés.
Esta es la reseña.
En 1922 el doctor Damianovich y el ingeniero Besio Moreno elaboraron un trabajo titulado “Utilización de las mareas patogénicas, posibilidad de implantar usinas hidroeléctricas e industrias mecánicas y electroquímicas” y lo elevaron a la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Buenos Aires, que por su parte lo remitió al Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública.
En 1923 el presidente Marcelo T. de Alvear designó una comisión presidida por el ingeniero Julián Romero y constituída por miembros muy renombrados, entre ellos el capitán de navío Segundo Storni, gran estudioso de los intereses marítimos argentinos.
En 1948 el ingeniero Juan Carlos Erramouspe desarrolla otro proyecto, a partir del trabajo de la comisión a cuyo frente había estado el ingeniero Romero.
También en 1948 el Grupo Francés de Ingeniería presenta un estudio al Ministerio de Industria y Comercio.
En 1950 Agua y Energia designa al ingeniero José Richterich, quien eleva un informe perfeccionando los trabajos anteriores.
En 1957 la Dirección Nacional de Energía de la Nación firmó un contrato con la empresa francesa Sogreah, que debía elaborar un anteproyecto integrado por reconocimientos topográficos en hidrográficos y también evaluación económica.
En 1959 se conoce el proyecto del ingeniero José Loschakoff, un santafesino que luego se radicaría en Holanda, donde creó el célebre Plan Delta Dinst.
En 1960 se suma la propuesta del ingeniero Miguel Rodríguez.
En 1972 otro ingeniero, de apellido Fenteloff, eleva un nuevo estudio.
En 1975 ambas Cámaras del Congreso de la Nación aprueban la Ley 20.956, que se publica en el Boletín Oficial el 25 de junio de ese año. Esta Ley adjudica el estudio de las mareas de la Península Valdés a la Empresa Agua y Energía y determina que las obras deberán comenzar en 1978. Esta Ley de la Nación jamás fue cumplida.
También en 1975 se da a conocer un trabajo del ingeniero Fidel López, con el auspicio de la Fundación Bariloche.
En 1978 el Boletín del Centro de Estudios de la Energía de la UADE publica “Las posibilidades de aprovechamiento mareomotriz en la República Argentina”, una completa recopilación realizada por el ingeniero Antonio Pedro Federico.
En 1984 los ingenieros Zynglermaris y Aiskis elevan su estudio en el Congreso Argentino de Ingeniería Oceánica.
Estamos en 2020. Desde hace 105 años la energía mareomotríz es un proyecto no concretado en Argentina. Muchas grandes obras públicas del país tienen una historia parecida de demoras y postergaciones. En este caso, ignoramos los motivos, aunque siempre hay espacio para suponer que una transformación de estas características podría afectar intereses vinculados con el mundo de los negocios energéticos. Con la generación de electricidad a partir de un recurso natural renovable, un país -el nuestro, en este caso- no sólo desarrolla su economía sino que además afirma su autonomía política.
Es probable que a través de los años haya habido impedimentos de esa índole.
Ahora, en cambio, otra circunstancia enfría la posibilidad de que la planta mareomotriz se realice.
Y tiene que ver con ese tesoro natural que es Península Valdés, uno de los mejores lugares del planeta para el avistamiento de ballenas.
Como escribió la periodista Violeta Moraga: “Las ballenas francas pueden observarse de junio a diciembre, época en que miles de turistas de todas partes se acerca a esta porción de la Patagonia para verlas en plena actividad de apareamiento, reproducción y junto a sus también grandiosas crías.”
Un portal turístico lo define con palabras que acaso no alcancen para describir la belleza de ese lugar de Argentina: “Naturaleza al cien por ciento. Península Valdés rebalsa las expectativas del que anhela paz y descubrimiento. Toda la zona es como una gran área protegida y generosamente abierta a avistares de animales en sus hábitat originales. Es un oasis en la Patagonia, lejos de las alturas y las intensas nevadas.”
La fauna salvaje es protagonista de un espectáculo incesante. Y las estrellas son los lobos y elefantes marinos, pingüinos magallánicos, orcas, toninas overas, toda clase de pájaros. Y las ballenas francas.
La fotografía, el buceo, la cabalgata, la mountain bike, el trekking y -cómo no- la gastronomía son algunas de las atracciones que Península Valdés tiene para los turistas de todo el mundo. Los extranjeros disfrutan holgadamente las bellezas naturales y la declinación de nuestra moneda hace que no reparen en la tarifa de ingreso, al pasar el Centro de Visitantes: 130 pesos para los residentes, 430 para los turistas del resto del país y 850 para los extranjeros.
Pero no importa: allí están -en un caleidoscopio inolvidable- La Candelaria y la historia de Juan de la Piedra, el que llegó con los gallegos y los maragatos. Y cruzan los flamencos, sobrevuelan los petreles y disparan las maras.
Un paraíso, un lugar fantástico.
Por algo la UNESCO lo declaró Patrimonio Natural de la Humanidad, en 1999.
¿Se podría construir ahora una usina mareomotriz en Península Valdés, Patrimonio Natural de la Humanidad?
La pulseada entre el conservacionismo ambiental y las obras de infraestructura es un signo de nuestro tiempo. Los argumentos, más que intercambiarse, se arrojan desde una vereda a la otra.
En Colombia, en el marco de la cátedra Gestión y Ambiente, la Universidad Nacional ha dado a conocer el trabajo de Julián Quintero González y Laura Estefanía Quintero González, titulado “Energía mareomotriz, potencial energético y medio ambiente”, en el que luego de un exhaustivo análisis concluyen: “Podría indicarse que la energía mareomotriz es una excelente alternativa para la producción de energía eléctrica con un moderado impacto ambiental dentro del medio de instalación, que por supuesto debe controlarse para poder garantizar su condición de sostenibilidad.”
A su vez, la declaración final de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que se realizó el año pasado en Nairobi, expresó: “En la actualidad, más de 3000 millones de personas, el 50 por ciento de ellas de África Subsahariana, todavía cocinan con combustibles muy contaminantes y tecnologías poco eficientes. Afortunadamente, la situación ha mejorado en la última década: la proporción de la energía renovable ha aumentado respecto al consumo final de energía gracias al uso de fuentes de energía como la hidroeléctrica, la solar y la eólica”.
Otros investigadores promueven la energía undimotriz, que utiliza el movimiento y la fuerza de las olas, a través de de secciones cilíndricas unidas en forma de serpiente. En Argentina se ha desarrollado un prototipo en la Universidad Tecnológica Nacional, regional Mar del Plata, creado por los ingenieros Alejandro Halm y Mario Pelissero.
Mientras tanto, en el mundo hay cada vez más centrales de energía mareomotriz.
Una de ellas es la del río Rance, en Francia, inaugurada en la década del 60. Pocos meses después comenzó a funcionar la de Kislaya, sobre el mar de Barentz, en Rusia. Por su parte, China inauguró la usina de Jiang Jia en 2016 y continúa ampliándola. En 2011 Corea del Sur construyó la Sihwa Lake Tidal, considerada la planta mareomotriz más grande del mundo. Pero muy pronto cederá ese lugar al Proyecto Meygen, ubicada en Escocia. La primera fase comenzó en enero del 2015 y se estima que a partir del año 2020 esta planta podrá generar energía renovable a la red nacional de Reino Unido.
El tiempo dirá si se cumple la Ley 20.956 y si a esta lista alguna vez se le agregará la usina mareomotriz de Península Valdés.
La misma que el olvidado capitán José Oca Balda imaginó en 1915.

Alinti: cartón lleno a la necedad


Alinti, la maceta creada por un joven peruano que produce energía limpia a partir de plantas y microorganismos (también purifica el aire)
Publicado: 3 mar 2020

El dispositivo, que ha sido galardonado en el concurso 'Una idea para cambiar la historia' de History Channel y en los Premios Latinoamérica Verde, fue creado para zonas rurales de Perú sin electricidad.
Una señora carga una Alinti en una comunidad rural de Perú.Alinti
"Alinti es una maceta de arcilla, que gracias a la fotosíntesis de las plantas y, también, a cinco microorganismos 'electrogénicos' que están dentro, produce energía biológica, ecológica y limpia".
De esa manera define su invento, en entrevista con RT, Hernán Asto Cabezas, un joven peruano de 29 años que creó este dispositivo para llevarlo a las comunidades que no cuentan con energía eléctrica en su natal Perú.
A simple vista, Alinti es una maceta (macetero o matero) de arcilla, de color ladrillo, que contiene una plantita y tiene unos paneles solares adherido en el exterior.
Sin embargo, es un sistema más complejo. Se trata de un dispositivo híbrido, que trabaja con energía solar (los paneles), fotosintética (plantas) y eléctrica, que es producida por microorganismos electrogénicos que están dentro del recipiente.
Esas tres energías se unen y se obtiene la corriente que, según cuenta su creador, "es repotenciada gracias al enfriamiento natural de la arcilla". Asto se congratula de que "es la única tecnología en el mundo que logra hacer posible utilizar la corriente biológica de una forma sostenible, de una forma eficaz".
Hernán Asto Cabezas muestra su invento, denominado Alinti.Alinti
La corriente generada se almacena en una batería de 10 amperios, que sirve, básicamente, para cargar hasta dos teléfonos celulares y encender focos (bombillos).
Purificador natural del aire
Los microorganismos que Asto ha inoculado en su maceta son cinco en total y, por razones de patente, prefiere mantener en secreto sus nombres.
Sin embargo, sí explica que estos microorganismos, cuando no están en su hábitat natural, se mueren. Por ello utiliza arcilla para la construcción de las macetas y ese material contiene tres tipos de minerales (cuyos nombres también protege).
La arcilla produce un enfriamiento natural y, con ello, los microorganismos "creen que están en su casa, se desarrollan y se reproducen", explica el joven peruano.
Asto hizo pruebas de laboratorios a 28 tipos de plantas y para armar Alinti seleccionó a tres: dos tipos de 'asparagus' y 'violeta de los alpes'. Son especies que, dice el inventor, se encuentran en cualquier parte del mundo.
Alinti, la maceta que produce energía limpia a partir de plantas y microorganismos.Alinti
El joven señala que, además, las plantas que utiliza, en especial las 'asparagus', tienen la capacidad de absorber sustancias nocivas para la salud y el medio ambiente, como benceno, amoniaco, xileno y formaldehido. Cita un estudio de la Universidad de Georgia, en EE.UU., que señala que, por área cúbica, esta planta elimina de 36 a 45 % de microgramos de toxicidad.
¿Qué inspiró a Asto?
"Vengo de una familia muy del campo, de bajos recursos económicos, allá en casa no teníamos energía eléctrica, nos alumbrábamos con velas, con lamparines, de esa forma yo hacía mis tareas escolares", cuenta Asto, quien es oriundo de la comunidad de Accocca, departamento de Ayacucho, al centro-sur de Perú.
Ahí nació su curiosidad. En su casa utilizaban pilas (baterías) para hacer uso de la radio y relojes. Cuando dejaban de funcionar, él tomaba esas pilas, las desarmaba y buscaba descubrir cómo se almacenaba la energía en ese diminuto objeto, con el afán de hacerlas servibles nuevamente.
Además del problema de la electricidad, en su casa cocinaban en un fogón con leña. A los 13 años, luego que su hermana se quemara tratando de tomar una olla, creó una estructura que se armaba de acuerdo al tamaño de los recipientes para cocinar y facilitaba su retirada del fogón, con el cual ganó un concurso nacional. Un segundo premio, también nacional, lo obtuvo a los 15, cuando descubrió "una fibra vegetal más fina que la de la vicuña (mamífero del altiplano andino)", con la que logró hacer hilados, chaquetas, papel, entre otros objetos.
Madre e hija de una comunidad rural de Perú muestran una Alinti.Alinti
"En la literatura, yo descubro que todos los seres vivos, tanto animales, nosotros mismos, las plantas, somos energía, producimos energía y a partir de eso comienzo a buscar información para poder desarrollar la tecnología limpia", cuenta.
Cuando terminó la secundaria estaba interesado en estudiar biología, pero no consiguió mucho apoyo. En lugar de ello, se inscribió en la carrera de ingeniería civil, porque tenía más campo laboral. Pero, cuando le faltaba solo un año para culminar la carrera, decidió abandonar, pese a la negativa de su madre. "Me gana la nostalgia de ver en mi comunidad, en mi ciudad, que sigue habiendo miles de niños que siguen haciendo sus tareas con velas", señaló.
"Dejé la universidad y me dediqué de lleno a la investigación, empecé a estudiar carreras técnicas de electricidad, a capacitarme en biología, especializarme en microorganismos; mi carrera de ingeniería empecé a enfocarla más en suelos, en materiales, empecé a enfocarme más en lo que a mí me gustaba", relata.
Añade que para costear su proyecto trabajó de pintor, gasfitero, electricista, entre otros oficios. Pero, gracias a ese esfuerzo consiguió crear Alinti y el primer prototipo lo llevó a Quinua, en Ayacucho, donde probó la funcionalidad del dispositivo en el campo.
Galardones
Su invento ha rendido frutos. En 2018, después de tres años de investigación, quedó en segundo lugar en el concurso internacional 'Una idea para cambiar la historia', promovido por History Channel.
Un señor carga una Alinti en una comunidad rural de Perú.Alinti
Un año después, consiguió el galardón de 'Tecnología con Impacto' de los Premios Latinoamérica Verde, considerados los "Óscar del medioambiente". En ese mismo evento, quedó en segundo lugar en la categoría Energía.
A finales del año pasado, obtuvo dos premios en el Concurso Nacional de Invenciones y Diseños Industriales: Invento del Año, otorgado por la Asociación Nacional de inventores del Perú; y Patente Verde, entregado por la Asociación Interamericana de propiedad Intelectual.
Sin embargo, el mejor galardón que ha tenido Asto ha sido poder llevar su dispositivo a cientos de hogares, entre ellos los del Cerrito la Libertad, de Lima, Perú. Actualmente se están fabricando alrededor de 5.000 unidades, que serán repartidas en Masisea, en la Amazonía peruana.
A esas comunidades, Alinti ayuda, tanto en mejoramiento de calidad de vida, como en salud. "Esos niños que hacen sus tareas con velas están absorbiendo sustancias tóxicas que les originan problemas respiratorios, entonces, tener el dispositivo en casa significa también acabar con eso, porque está limpiando el aire contaminado; al mismo tiempo les está dando más horas de estudio y conectividad".
El nuevo modelo de Alinti.Alinti
Asto también ha conseguido interesados en Colombia, Brasil, Chile y México. Y actualmente trabaja para una de las redes sociales más grande del mundo, que pondrá a prueba el Alinti en la Costa, Sierra y Selva peruana, para luego llevar los dispositivos a países de África.
Para postes y cualquier espacio
Este inventor comenta que está trabajando con el distrito de San Isidro, en Lima, para instalar alumbrado público en los parques con sus macetas.
Además, ha sacado un nuevo diseño, en blanco, "más sofisticado, más estético, que juega muy bien en una sala, en un dormitorio, en una oficina", que pondrá a la venta y, de sus ganancias, destinará un porcentaje para llevar el dispositivo a más comunidades rurales sin electricidad.
Edgar Romero G.

Electricidad por la Humedad...

y que venimos diciendo?????



Nuevo sistema que genera electricidad a partir del aire
Noticias de la Ciencia Redacción
Unos científicos han desarrollado un dispositivo basado en material proteico natural que genera electricidad a partir de la humedad del aire. Esta nueva tecnología podría tener en un futuro no muy lejano repercusiones importantes para las energías renovables, el cambio climático y la medicina.
El dispositivo, denominado "Air-gen", lo han creado el laboratorio del ingeniero eléctrico Jun Yao y el del microbiólogo Derek Lovley, ambos de la Universidad de Massachusetts en la localidad estadounidense de Amherst. Se trata de un generador con nanocables proteicos eléctricamente conductores producidos por el microbio Geobacter. El Air-gen conecta electrodos a los nanocables proteicos de tal manera que se genera corriente eléctrica a partir del vapor de agua presente de forma natural en la atmósfera.
El Air-gen es capaz de generar energía limpia de manera constante.
La nueva tecnología no contamina, es renovable y su costo es bajo. Puede generar electricidad incluso en lugares con humedad extremadamente baja, como el desierto del Sahara. Cuenta con ventajas significativas sobre otras formas de energía renovable, como la solar y la eólica, porque a diferencia de estas, el Air-gen no requiere luz solar ni viento, e incluso funciona en interiores.
Recreación artística de una película fina de cables proteicos generando electricidad a partir de la humedad atmosférica. (Imagen: UMass Amherst / Yao and Lovley labs)
Aplicaciones futuristas del Air-gen
El dispositivo Air-gen requiere solo una película delgada de nanocables proteicos de menos de 10 micras de espesor. La parte inferior de la película descansa sobre un electrodo, mientras que un electrodo más pequeño que cubre solo una parte de la película de nanocables se encuentra en la parte superior. La película adsorbe el vapor de agua de la atmósfera. Una combinación de la conductividad eléctrica y la química de la superficie de los nanocables de proteínas, junto con los poros finos entre los nanocables dentro de la película, establece las condiciones que generan una corriente eléctrica entre los dos electrodos.
La electricidad suministrada por Air-gen es capaz de alimentar pequeños aparatos electrónicos. Los creadores del dispositivo confían en tener a punto muy pronto una versión fabricable en cantidades industriales y apta para su comercialización.
Los próximos pasos que planean incluyen el desarrollo de un pequeño "parche" Air-gen que pueda alimentar dispositivos portátiles electrónicos como por ejemplo relojes de pulsera inteligentes y sensores corporales para monitorizar parámetros de salud y estado físico, lo que eliminaría el requisito de dotarlos de baterías tradicionales. Otro objetivo es desarrollar versiones de Air-gen para usar en los teléfonos móviles a fin de poder prescindir de tener que recargarlos periódicamente.
"El objetivo final es hacer sistemas a gran escala", explica Yao. "Por ejemplo, la tecnología podría incorporarse en la pintura de las paredes, y así podría ayudar a abastecer de electricidad su hogar. O podríamos desarrollar generadores autónomos que suministrasen electricidad fuera de la red". (Fuente: NCYT Amazings)







Alguién vio un día que no haya olas...

...en los miles de kilómetros de costa Argentina?¿Qué esperamos para dejar de mendigar?



Suecia es el primer país en producir comercialmente energía de las olas

18 octubre, 2019 1 Comment
La mayor planta de producción de energía de las olas Seabased AB, en la costa oeste de Suecia, será la más grande del mundo y el primero en entrar en funcionamiento.
La mayor planta de energía de las olas va a producir su primer megavatio. El anuncio lo hizo Seabased AB, la compañía sueca que construyó el sistema en la costa oeste del país. A principios de 2016, la planta fue conectada a la red nacional a través de un cable submarino de 10 km de largo. La generación de energía de las olas se realiza aprovechando la energía mecánica generada por el movimiento de las olas. En el caso del sistema sueco, utilizará un convertidor de energía que actúa gracias a la elevación y descenso de un objeto flotante para hacer funcionar una bomba hidráulica.
Una tecnología con la que se está experimentando en Australia, donde su prototipo que pretende generar energía renovable y desalinizar agua simultáneamente aprovechando la energía de las olas.
El potencial de energía de las olas se estima en 29.500 TWh/año. En Europa tiene un potencial de creación de 20.000 puestos de trabajo para el desarrollo del sector de la energía marina hasta 2030.


Wavestar: nuevo sistema que permite generar energía de las olas de forma ininterrumpida
4 septiembre, 2019 Leave a Comment
La curiosidad de dos amantes de la navegación que, a fuerza de embarcarse, se empeñaron en dar con la forma de aprovechar las “poderosas fuerzas bajo el mar” está en el origen de Wavestar, una iniciativa pionera que permite generar energía del oleaje de manera ininterrumpida y que lo hace además con una resistencia única ante las adversidades meteorológicas que, en muchas ocasiones, se han interpuesto en el aprovechamiento de esta fuente inagotable de recursos.
Tras diez años de investigaciones sobre la idea de Niels y Keld Hensen, Wavestar respondió al reto de convertir en regular la captación de energía de olas que se producen entre cada cinco y diez segundos, con un sistema de boyas en hilera sumergidas que suben y bajan por turnos, lo que permite que la captación energética no se detenga pese a la oscilación del oleaje.
Gracias a un mecanismo hidráulico, la energía recogida por esas boyas se transfiere a un generador que produce la electricidad. Además de lograr que fuentes fluctuantes como son las olas produzcan energía de forma estable, este sistema plantea un avance importante en cuanto a la seguridad de las estructuras, que están equipadas con un sistema antitormenta que garantiza el mantenimiento de los equipos en las condiciones meteorológicas más adversas.
“La energía de las olas jugará un papel fundamental para asegurar la energía del futuro, pero solo las máquinas que puedan soportar las tormentas más duras podrán sobrevivir”, dicen desde la empresa, que compró los derechos de la idea de los hermanos Hensen, quienes continúan, ahora como consultores, apoyando el proyecto.
Pero Wavestar no se contenta con este avance y aspira a sentar las bases de verdaderos parques energéticos para el aprovechamiento de distintas fuentes de energía sostenible. “Puede ser viento y olas, pero también energía solar…”, avanza Laurent Marquis, responsable técnico de un proyecto que ve su meta en la “construcción de los primeros parques en los que lo sistemas de captación de energía del mar se ubiquen alrededor de aerogeneradores eólicos. Si las olas y el viento se unen, todo el mundo gana, afirman.
Tras años midiendo los resultados de su propuesta para incrementar la captación energética de las olas del mar, Wavestar está reconstruyendo el sistema para actualizarlo y aumentar su número de flotadores. Asimismo, la empresa ha pedido el apoyo de la Unión Europea a través de su programa Horizonte 2020 con el objetivo de construir su primer prototipo a gran escala, para lo que se ha constituido un consorcio del que forma parte la Universidad de Cantabria, entre otras instituciones.


“Estamos preparados para construir un sistema de grandes dimensiones”, sostiene en esta línea Marquis, quien ve en la suma de distintas fuentes de energía sostenible la respuesta energética del futuro. “Necesitamos aprender unos de otros. En vez de competir, tenemos que estar juntos construyendo un nuevo concepto prometedor para el futuro”.




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